• Una Historia diferente

Por George R Araujo-Matiz

Se abre la puerta del baño, un hombre desnudo chorreando agua, sobre los mosaicos, el vapor apenas deja ver, pero el hombre pasando la mano por el espejo, esta tratando de afeitarse, la interrupción de abrirse la puerta y la esposa, que lo mira, con desprecio por el desastre que éste está haciendo en el baño, haciendo gestos negativos con la cabeza.

El sweater de Julian
El sweater de Julian
Julián, el esposo exclama…-¡ “QUE COÑO QUIERES MUJER! Ni siquiera puedo darme una ducha, sin que me estés espiando…”

-“Por mi te puedes ahogar en el puto vapor y de una buena vez no tendría que limpiar detrás de ti”-Pausó por un momento- “Sabes que ya es tarde, yo me iré con Martha a la fiesta de Tina, cuando termines, si por una vez lo haces, cámbiate y no te olvides de ponerte el nuevo sweater, que te tejió mi madre, que ella también estará allí y tienes que rogarle que nos preste los 50.000 que necesitamos para cambiar los muebles.”-

-“MMMMGGGRR, &0??¿¿”- Julián balbucea sonidos ininteligibles.

La esposa cierra la puerta con un golpe, y baja las escaleras, donde Martha la espera junto a la puerta de entrada, suben a su coche y se alejan.

Julián se pone la bata y se termina de secar, después de afeitarse, y continua rezongando con palabras indescifrables, se dirige al dormitorio, se pone la ropa interior se rocía de colonia y antisudoral por todas sus partes privadas y sus axilas.

-“¿No se para que?”-Dice.-“¡Si hace meses que duermo solo!, La puta que la pario”.-

Busca sus pantalones azules, que haría juego con el Sweater que le tejió la Bruja, la camisa celeste y no pudo ponerse la corbata ya que el famoso Sweater tiene un pequeño agujero para el cogote, otra vez pronuncia las palabras mágicas, “LA PUTA QUE LA PARIO”,

Mete la cabeza, por la parte inferior del sweater.-“Esta vieja guevona, hace esta merde, para enanos.”. Donde carajo esta la vaselina, trata de deslizar los brazos, y el sweater, se enreda con la curita de la mano, donde se corto y le pusieron uno de esos nuevos vendajes con una tira de velcro, que se despego parte, y ahora forma parte del hombro de la parte interior del sweater azul.

Ahora, no puede pasar el brazo, ni lo puede sacar, esta dando vueltas por la habitación tratando de forzar la mano y sacar la cabeza por el cuello. Al no conseguirlo da vueltas maldiciendo desde San Melarquías, a San Nauseabundo, con todas las brujas de la república Argentina.

Mientras da vueltas, se enreda en la bata que había dejado en la silla y allá va con silla, bata y la mesa de luz sobre Chicho el cachorro Bulldog que le regalo la suegra, quien asustado por esa masa que se le viene encima, rompe el pantalón y muerde la pierna la cual comienza a sangrar profusamente.

“- “¡AYYYYYYYYYYYYYY”.-Grita con furia loca.-“La reputisima madre que te pario, cachorro cornudo,”- Sigue gritando mientras cae sobre la cama y se enreda entre las sabanas y el cubre cama, y sin las manos no puede quitarse ni el sweater, ni la ropa de con que esta envuelto y ahora que parece una Momia real de la dinastía de Amenothep II,.

Puede de rodillas incorporarse pero ciego, sin manos, con la pierna sangrando, vuelve a pisar el cachorro, que ladrando a todo poder, le inflige otra mordida en la otra pierna.

Ahora tratando de caminar, resbala en el piso de mosaicos encerados, con las suelas de sus zapatos negros de gamusa con las suelas sin estrenar y allá va rodando por las escaleras, hasta llegar a la puerta de entrada, que habiendo quedado entreabierta lo deja pasar parando a un par de metros en el porch, el perro sigue corriéndolo con sus ladridos, que a su vez alerto a los demás perros del barrio, que saltaron el cerco de la residencia y se unieron al Bulldog, rodeando a la figura envuelta en una porción de la cortina del dormitorio que envolvio en su cuerpo en la huida, los pantalones rotos, sangrando de ambas piernas, a pesar de no poder usar las manos, pudo de alguna manera levantarse y correr con la jauría detrás hasta que, tropieza en el borde de la pileta del lado profundo. El contacto del agua, finalmente lo refresca y desaparecen de su alma todos los sentimientos de odio envolviéndolo la paz y serenidad.

Asi, con una sonrisa de paz, lo encontraron a las doce de la noche, con una jauría de 12 perros y 4 gatos, llorando a es extraña figura envuelta en trozos de telas y encapsulada en un hermoso sweater azul, semi flotando en la pileta de natación del parque.

La suegra insistió debía ser enterrado, previa modificación con el sweater azul, con el que murio.

El pobre nunca había notado que tenía un cierre relámpago escondido, para que ajustara perfectamente a los contornos de su cuerpo para asi poder quitárselo y ponerlo con toda comodidad.

Nov. 2008


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