El Abuelo Marcos El Abuelo, hacía mucho tiempo que se habìa marchado. Aquella tarde de invierno, en el hospital ferroviario al lado de sus nietos, su corazón dejò de latir. No estaba su voz, su físico, sus gestos, pero si , su sabiduría, recuerdos, los cuales dìa a dìa se iban acrecentando.

La casa del Abuelo seguía intacta. El dìa de reunión, los domingos, se encontraban sus nietos, Laura y Guillermo. Ese primer encuentro en la casa del Abuelo Marcos, fue muy duro. Estuvieron, minutos y minutos sin hablar , lo ùnico que se escuchaba fueron làgrimas y llantos, que bañaban el piso del comedor. Hasta que Laura, cortò el clima con una frase "te acordas de la Navidad del 74" y en ese momento, Guillermo se sentò cerca de la mesa y comenzaron a recordar los cuentos del Abuelo, las fieras que habìa enfrentado y cazado. A ellos esas historias les encantaba. Pero lo particular fue, que el Abuelo nunca se las contò a los dos juntos. Ahì comprobaron, que a cada uno de ellos, les habìa contado historias diferentes. A Laura, que habìa estado en un safari en el Africa y que se habìa enfrentado a leones y a tigres. A Guillermo, que habìa estado por los campos del duque de Austria, que le habìa salvado la vida a la Baronesa y como agradecimiento le habían regalado un Castillo en España, que nunca pudo conocerlo. En ese momento, se dieron cuenta que la imaginación del Abuelo, no tenìa fronteras. El la ùnica vez que estuvo en otro paìs, fue cuando naciò. Ahì estuvo hasta los 10 años y emigrò hacia la Argentina. Dejò a sus hermanos, padres. Vino con un Tìo. Nunca volvió a verlos. Cuando el Abuelo habìa cumplido 70 años, ellos le habìan comprado un pasaje para ir a su tierra natal, España. Pero el Abuelo Marcos, en un tono muy drástico, les dijo que no. Fue la primera y ùnica vez, que el semblante del Abuelo habìa cambiado. Ellos siguieron insistiendo y Marcos, se levantò y se fue a su pieza, cerrando la puerta del comedor en forma muy abrupta. Hasta el dìa de hoy, resuenan en los oìdos de Laura y Guillermo, el ruido de la puerta, que habìa hecho temblar a los corazones de los chicos. Nunca se hablò mas del tema. Los encuentros siguieron, domingo tras domingo, recordando las caminatas por el rìo y la caña de pescar, el campeonato que Chaca saliò Campeon en el año 69 y la vuelta olímpica, ese dìa de frìo en San martín, los te con limòn, con ese quesito que devoraban, los arreglos de las bicicletas, como se tenìa que tallar la madera. Nunca, habìan revisado las pertenencias del Abuelo, después de fallecer. Laura, tuvo un sueño muy angustiante, en el cual el Abuelo lloraba desconsolado en un barco, con un destino incierto. El que lloraba era Marcos a los 10 años. Ese sueño, trajo la curiosidad de Laura y Guillermo de buscar que cosas habìa dejado el Abuelo. En el ropero, se encontraron con un doblefondo, difícil de acceder. Encontraron cuadernos. La primer hoja del primer cuaderno, fue escrita el dìa en que el Abuelo habìa dejado España. Con letra de chico, difícil de entender , expresaba el miedo de escaparse de su paìs, solo, que las autoridades del barco se dieran cuenta y el dolor por haber perdido a sus padres y hermanos . Al padre lo perdiò en la guerra. Y a su madre y hermanos , en una tarde donde fueron a la montaña y al regreso, fueron aplastados, él ese dìa habìa ido a pescar a su rìo, cerca de su casa. Eran varios cuadernos, en los cuales fue expresando los acontecimientos de su vida . Todos esos cuadernos , fueron leìdos por Guillermo y Laura. En la última hoja, un dìa antes de morir, el Abuelo decìa, que si alguna vez, sus nietos leyeran esto, que su voluntad era que sus cenizas fueran llevadas a España , a su casa en donde habìa nacido y que èl, habìa recuperado y cuidado en el transcurso de los años. Hoy, después de tantas charlas, tanta discusión, tanto dolor, por todo el sufrimiento del Abuelo, que no habìa compartido con Ellos, estàn viajando en un avìon con destino a España. En una urnita, llevan al Abuelo. Guillermo Fernandez

George 18-11-2008 19:17:

Magnifica historia FELICITACIONES!

Acabo de leer la historia del abuelo, me alegro de haberlo hecho, es tan real que bien podia ser la historia de muchisimos inmigrantes, que llegaron a estas y otras tierras. Muy emotiva. Magnifica pieza de literatura con el toque necesario de verdad. George.


comparte esta página en: